Aquel que movía, soles y planetas
que con delicia besaba
unos labios de fresa.
Aquel que me despertaba
cada mañana con un nuevo tema...
de esa canción, cuyo aroma,
han olvidado mis estrellas.
Desfiguros literarios. Vómitos intelectuales. Quejas insostenibles. Suicidos de plastilina. Versos semiprofesionales. Bach, a veces, pero en el Tuiter. Batman no aprueba este blog.
jueves, 26 de agosto de 2010
lunes, 14 de junio de 2010
Dulce Elwing.
Dulce Elwing, princesa querida
en mi corazón palpita un deseo de oro
un abrazo, que mate el sollozo,
un beso, sobre la ácida herida
que dejó una noche
donde sólo estaba solo.
Allá en tu castillo, de patios donde las rosas
derraman pétalos cual hojas,
allá en tu dulce aposento,
de donde me llegan, a veces, tus pensamientos
allá, con la lluvia, mi alma ciuda la tuya:
salvarte cada instante
es mi salvación, mi forma de amarte.
Dulce Elwing, en deseos ardo de abrazarte,
de acariciar con mis labios tu corazón
de mil y una estrellas alcanzarte,
de borrar en ti la desazón;
no poseo una magia admirable,
no sé de nobles y antiguas artes,
tan sólo puedo ofrendarte
mis brazos que rodeen tu imagen,
con toda la fuerza de la razón.
Dulce, querida princesa,
cómo, porqué, te preguntarás
desde esta mi guerra
puedo soñar, sentir y cantarte un poema...
y ése secreto guardo,
junto con tu recuerdo grato
para poder yo revelártelo
el día que, tomados de la mano,
disfrutemos de eso, por lo que el mundo fue formado.
Dulce, dulce Elwing
un beso, un abrazo,
mis armas, mi hombro, mi brazo...
por tí, precisoso ángel creado,
con los mismos suspiros del amor.
en mi corazón palpita un deseo de oro
un abrazo, que mate el sollozo,
un beso, sobre la ácida herida
que dejó una noche
donde sólo estaba solo.
Allá en tu castillo, de patios donde las rosas
derraman pétalos cual hojas,
allá en tu dulce aposento,
de donde me llegan, a veces, tus pensamientos
allá, con la lluvia, mi alma ciuda la tuya:
salvarte cada instante
es mi salvación, mi forma de amarte.
Dulce Elwing, en deseos ardo de abrazarte,
de acariciar con mis labios tu corazón
de mil y una estrellas alcanzarte,
de borrar en ti la desazón;
no poseo una magia admirable,
no sé de nobles y antiguas artes,
tan sólo puedo ofrendarte
mis brazos que rodeen tu imagen,
con toda la fuerza de la razón.
Dulce, querida princesa,
cómo, porqué, te preguntarás
desde esta mi guerra
puedo soñar, sentir y cantarte un poema...
y ése secreto guardo,
junto con tu recuerdo grato
para poder yo revelártelo
el día que, tomados de la mano,
disfrutemos de eso, por lo que el mundo fue formado.
Dulce, dulce Elwing
un beso, un abrazo,
mis armas, mi hombro, mi brazo...
por tí, precisoso ángel creado,
con los mismos suspiros del amor.
viernes, 4 de junio de 2010
Deseos y sueños
Mi deseo soñado, esperanzado.
Mi vida de recuerdos,
de pasos a tu lado
cada uno, con el sabor de tus besos.
Allá, en el fondo, oculto
un suspiro profundo
que te busca en su noche gris
sin nada más que decir
que su poesía, inspirada en ti
bañada en marfil.
Allá abajo, en el pozo
se guarda una promesa de fantasía
también una pena de noches y de días
pues tan solo se ofrenda un ideal
poesía, risas, romántica impiedad
lejos de tí, solo eso puedo dar.
Allá, en el pozo, está mi corazón
esperanza, pasión...
mi deseo es que estés ahí
cuando formule el deseo
y te ofrende como obsequio
mi latido, mi beso
y te entregue mi amor.
Mi vida de recuerdos,
de pasos a tu lado
cada uno, con el sabor de tus besos.
Allá, en el fondo, oculto
un suspiro profundo
que te busca en su noche gris
sin nada más que decir
que su poesía, inspirada en ti
bañada en marfil.
Allá abajo, en el pozo
se guarda una promesa de fantasía
también una pena de noches y de días
pues tan solo se ofrenda un ideal
poesía, risas, romántica impiedad
lejos de tí, solo eso puedo dar.
Allá, en el pozo, está mi corazón
esperanza, pasión...
mi deseo es que estés ahí
cuando formule el deseo
y te ofrende como obsequio
mi latido, mi beso
y te entregue mi amor.
lunes, 24 de mayo de 2010
Futuro.
Buscaré tu mano, en la oscuridad
guiado por tu calor, tu respiración
venciendo el propio miedo, a mi mediocridad
entre mis dedos, no existirá soledad.
Te rodearán mis brazos,
amoldados a tu figura
y no te soltarán, serán tu escudo
ni mortal, ni dios, ni infierno
abrirá un herida en tu corazón tierno.
Y si fallara, y sangraras por dentro
seré yo quien apage tu tormento,
sobre mi hombro, secarán tus heridas
a mis oídos llegarán tus palabras,
seré yo, donde renueves tus energías.
Tomaré tu mano antre las mías
te daré mi calor en esas noches frías
dormiré a tu lado, como tu cobija
y quizás, cuando entre sueños me lo pidas,
sellaré al fin un beso...
ya despierta, entonces, nuestros labios
se consumirán en caricias.
guiado por tu calor, tu respiración
venciendo el propio miedo, a mi mediocridad
entre mis dedos, no existirá soledad.
Te rodearán mis brazos,
amoldados a tu figura
y no te soltarán, serán tu escudo
ni mortal, ni dios, ni infierno
abrirá un herida en tu corazón tierno.
Y si fallara, y sangraras por dentro
seré yo quien apage tu tormento,
sobre mi hombro, secarán tus heridas
a mis oídos llegarán tus palabras,
seré yo, donde renueves tus energías.
Tomaré tu mano antre las mías
te daré mi calor en esas noches frías
dormiré a tu lado, como tu cobija
y quizás, cuando entre sueños me lo pidas,
sellaré al fin un beso...
ya despierta, entonces, nuestros labios
se consumirán en caricias.
jueves, 15 de abril de 2010
Noche...
Cuento las estrellas de mi firmamento
con la vista al cielo, separo nubes nocturnas,
la oscuridad arroja un extraño sentimiento,
ni estrellas ni luna, ni siquiera lluvia,
la nada es más horrenda que las penurias.
Ciego, busco una luz que ilumine
tan siquiera mis propios pasos,
busco palabras que tranquilizen,
unos brazos que me acobijen
y junto conmigo suspiren,
aquello que nunca se dice.
Pero topo con otra noche extraña
donde sí hay estrellas luna y nubes blancas,
pero ocurre que parecen opacadas,
cubiertas por un paño de lágrimas saladas.
Y me parece que ahí me hablan,
una débil llamada, algo que calla y no calla,
tu noche, tan injustamente maltratada,
que sin hablarme, me habla,
y yo, comprendo que quiero
ser la luz, en tu noche callada.
con la vista al cielo, separo nubes nocturnas,
la oscuridad arroja un extraño sentimiento,
ni estrellas ni luna, ni siquiera lluvia,
la nada es más horrenda que las penurias.
Ciego, busco una luz que ilumine
tan siquiera mis propios pasos,
busco palabras que tranquilizen,
unos brazos que me acobijen
y junto conmigo suspiren,
aquello que nunca se dice.
Pero topo con otra noche extraña
donde sí hay estrellas luna y nubes blancas,
pero ocurre que parecen opacadas,
cubiertas por un paño de lágrimas saladas.
Y me parece que ahí me hablan,
una débil llamada, algo que calla y no calla,
tu noche, tan injustamente maltratada,
que sin hablarme, me habla,
y yo, comprendo que quiero
ser la luz, en tu noche callada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)