Noche era, una hoguera crepitaba
bajo los estrellados cielos
de un mundo de añeja fama,
soplando un viento
de una esperanza olvidada.
Bajo el peso de sus armas,
un Caballero de la Orden de Plata
con trabajos respiraba,
agonizaba.
Sobre él, aferrada a su alma
de ella, de él, de su misma historia,
la Princesa le hablaba
una lágrima se enjugaba
la otra, resbalaba.
Y el Caballero también lloraba,
y sus lágrimas se juntaban
y brillaban,
bajo una luna confidente,
al calor de las llamas.
Cuando de improviso,
asaltaron las pisadas
de los enemigos que cazaban
a la prófuga Princesa,
que amor emanaba.
Y al capitán de la Orden,
una Orden, ya olvidada.
Y cayeron sus flechas, sobre sus cuerpos unidos
los labios,
que un beso suplicaban,
se rozaron apenas, mientras sus almas
se escapaban, al cielo subían,
suspiraban.
La luna,
cerró su ventana,
la hoguera apagó su llamas.
A la mañana siguiente,
dos nuevas estrellas,
saludaban al alba.
Desfiguros literarios. Vómitos intelectuales. Quejas insostenibles. Suicidos de plastilina. Versos semiprofesionales. Bach, a veces, pero en el Tuiter. Batman no aprueba este blog.
jueves, 23 de septiembre de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
¿Dónde quedó el amor?
Aquel que movía, soles y planetas
que con delicia besaba
unos labios de fresa.
Aquel que me despertaba
cada mañana con un nuevo tema...
de esa canción, cuyo aroma,
han olvidado mis estrellas.
que con delicia besaba
unos labios de fresa.
Aquel que me despertaba
cada mañana con un nuevo tema...
de esa canción, cuyo aroma,
han olvidado mis estrellas.
lunes, 14 de junio de 2010
Dulce Elwing.
Dulce Elwing, princesa querida
en mi corazón palpita un deseo de oro
un abrazo, que mate el sollozo,
un beso, sobre la ácida herida
que dejó una noche
donde sólo estaba solo.
Allá en tu castillo, de patios donde las rosas
derraman pétalos cual hojas,
allá en tu dulce aposento,
de donde me llegan, a veces, tus pensamientos
allá, con la lluvia, mi alma ciuda la tuya:
salvarte cada instante
es mi salvación, mi forma de amarte.
Dulce Elwing, en deseos ardo de abrazarte,
de acariciar con mis labios tu corazón
de mil y una estrellas alcanzarte,
de borrar en ti la desazón;
no poseo una magia admirable,
no sé de nobles y antiguas artes,
tan sólo puedo ofrendarte
mis brazos que rodeen tu imagen,
con toda la fuerza de la razón.
Dulce, querida princesa,
cómo, porqué, te preguntarás
desde esta mi guerra
puedo soñar, sentir y cantarte un poema...
y ése secreto guardo,
junto con tu recuerdo grato
para poder yo revelártelo
el día que, tomados de la mano,
disfrutemos de eso, por lo que el mundo fue formado.
Dulce, dulce Elwing
un beso, un abrazo,
mis armas, mi hombro, mi brazo...
por tí, precisoso ángel creado,
con los mismos suspiros del amor.
en mi corazón palpita un deseo de oro
un abrazo, que mate el sollozo,
un beso, sobre la ácida herida
que dejó una noche
donde sólo estaba solo.
Allá en tu castillo, de patios donde las rosas
derraman pétalos cual hojas,
allá en tu dulce aposento,
de donde me llegan, a veces, tus pensamientos
allá, con la lluvia, mi alma ciuda la tuya:
salvarte cada instante
es mi salvación, mi forma de amarte.
Dulce Elwing, en deseos ardo de abrazarte,
de acariciar con mis labios tu corazón
de mil y una estrellas alcanzarte,
de borrar en ti la desazón;
no poseo una magia admirable,
no sé de nobles y antiguas artes,
tan sólo puedo ofrendarte
mis brazos que rodeen tu imagen,
con toda la fuerza de la razón.
Dulce, querida princesa,
cómo, porqué, te preguntarás
desde esta mi guerra
puedo soñar, sentir y cantarte un poema...
y ése secreto guardo,
junto con tu recuerdo grato
para poder yo revelártelo
el día que, tomados de la mano,
disfrutemos de eso, por lo que el mundo fue formado.
Dulce, dulce Elwing
un beso, un abrazo,
mis armas, mi hombro, mi brazo...
por tí, precisoso ángel creado,
con los mismos suspiros del amor.
viernes, 4 de junio de 2010
Deseos y sueños
Mi deseo soñado, esperanzado.
Mi vida de recuerdos,
de pasos a tu lado
cada uno, con el sabor de tus besos.
Allá, en el fondo, oculto
un suspiro profundo
que te busca en su noche gris
sin nada más que decir
que su poesía, inspirada en ti
bañada en marfil.
Allá abajo, en el pozo
se guarda una promesa de fantasía
también una pena de noches y de días
pues tan solo se ofrenda un ideal
poesía, risas, romántica impiedad
lejos de tí, solo eso puedo dar.
Allá, en el pozo, está mi corazón
esperanza, pasión...
mi deseo es que estés ahí
cuando formule el deseo
y te ofrende como obsequio
mi latido, mi beso
y te entregue mi amor.
Mi vida de recuerdos,
de pasos a tu lado
cada uno, con el sabor de tus besos.
Allá, en el fondo, oculto
un suspiro profundo
que te busca en su noche gris
sin nada más que decir
que su poesía, inspirada en ti
bañada en marfil.
Allá abajo, en el pozo
se guarda una promesa de fantasía
también una pena de noches y de días
pues tan solo se ofrenda un ideal
poesía, risas, romántica impiedad
lejos de tí, solo eso puedo dar.
Allá, en el pozo, está mi corazón
esperanza, pasión...
mi deseo es que estés ahí
cuando formule el deseo
y te ofrende como obsequio
mi latido, mi beso
y te entregue mi amor.
lunes, 24 de mayo de 2010
Futuro.
Buscaré tu mano, en la oscuridad
guiado por tu calor, tu respiración
venciendo el propio miedo, a mi mediocridad
entre mis dedos, no existirá soledad.
Te rodearán mis brazos,
amoldados a tu figura
y no te soltarán, serán tu escudo
ni mortal, ni dios, ni infierno
abrirá un herida en tu corazón tierno.
Y si fallara, y sangraras por dentro
seré yo quien apage tu tormento,
sobre mi hombro, secarán tus heridas
a mis oídos llegarán tus palabras,
seré yo, donde renueves tus energías.
Tomaré tu mano antre las mías
te daré mi calor en esas noches frías
dormiré a tu lado, como tu cobija
y quizás, cuando entre sueños me lo pidas,
sellaré al fin un beso...
ya despierta, entonces, nuestros labios
se consumirán en caricias.
guiado por tu calor, tu respiración
venciendo el propio miedo, a mi mediocridad
entre mis dedos, no existirá soledad.
Te rodearán mis brazos,
amoldados a tu figura
y no te soltarán, serán tu escudo
ni mortal, ni dios, ni infierno
abrirá un herida en tu corazón tierno.
Y si fallara, y sangraras por dentro
seré yo quien apage tu tormento,
sobre mi hombro, secarán tus heridas
a mis oídos llegarán tus palabras,
seré yo, donde renueves tus energías.
Tomaré tu mano antre las mías
te daré mi calor en esas noches frías
dormiré a tu lado, como tu cobija
y quizás, cuando entre sueños me lo pidas,
sellaré al fin un beso...
ya despierta, entonces, nuestros labios
se consumirán en caricias.
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