Desfiguros literarios. Vómitos intelectuales. Quejas insostenibles. Suicidos de plastilina. Versos semiprofesionales. Bach, a veces, pero en el Tuiter. Batman no aprueba este blog.
martes, 10 de marzo de 2015
Volver a pelear
El campo es ruina.
Apilados, los restos de una guerra dolorosa
son púas de las que se han saciado las prontas aves de negras alas.
Escombro de metal,
astilla de torre,
ceniza orgánica.
Sangre fresca.
Alguien ha dejado un estandarte incrustado en la tierra.
A sus pies, florecen mariposas blancas
y una sola rosa, teñida del escarlata líquido,
se inclina suave, besando la base.
Le sabe a derrota.
Alguien camina.
Crujen bajos sus pies las voces quietas
que hacen eco en un terco recuerdo.
Toca en silencio la tela aún suave
de los colores que defendió
entre sollozos silenciosos
de sombras confusas.
Y suspira.
Sopla el viento.
El suspiro se interrumpe.
Se corta,
en el aire quedan dos sílabas
que caen como una canción triste.
El viento del este
levanta las mariposas
y atrapa en un abrazo
pétalos y madera.
Tiemblan las ruinas
y late dolorosa el corazón cuando,
un aroma,
un nombre,
una mirada
y un recuerdo
viajan desde un amanecer de bugambilias
que quieren volver a pelear.
Otra vez.
jueves, 5 de marzo de 2015
8 Marzo
Calla, mira.
Lo sé. Hoy se anuncia por todos lados
como vulgar propaganda
las maravillas de tu género.
Debate. Polémica.
El discurso se ensucia:
furia, ideas ajenas,
ganas de destacar en un ring plagado de equívocos.
Pero tú...
Te coloco desde ya aparte. Ajena.
Sobre todas las demás.
Única y mágica.
Un sueño azul
sobre estrellas confundidas
de pseudolibertad y frases hechas;
caótica dulzura
sobre ordenadas razones
de hipocresía y paradoja.
Tú. Mujer sobre toda musa o ángel
sobre toda flor o joya
sobre toda coherencia u orden
tú, mujer sobre toda mujer.
Pero tú...
cuando miras al mar bravo desde el faro luminoso
o al horizonte pulcro desde la torre plata
o a la nube envinada por el beso del primer lucero
tú
no miras
a donde esta pluma se desangra
de tantas victorias mínimas
de tanta derrota orgullosa.
Lo sé. Hoy se anuncia por todos lados
como vulgar propaganda
las maravillas de tu género.
Debate. Polémica.
El discurso se ensucia:
furia, ideas ajenas,
ganas de destacar en un ring plagado de equívocos.
Pero tú...
Te coloco desde ya aparte. Ajena.
Sobre todas las demás.
Única y mágica.
Un sueño azul
sobre estrellas confundidas
de pseudolibertad y frases hechas;
caótica dulzura
sobre ordenadas razones
de hipocresía y paradoja.
Tú. Mujer sobre toda musa o ángel
sobre toda flor o joya
sobre toda coherencia u orden
tú, mujer sobre toda mujer.
Pero tú...
cuando miras al mar bravo desde el faro luminoso
o al horizonte pulcro desde la torre plata
o a la nube envinada por el beso del primer lucero
tú
no miras
a donde esta pluma se desangra
de tantas victorias mínimas
de tanta derrota orgullosa.
martes, 24 de febrero de 2015
Titán
Y me levanto.
De aquellas regiones tan conocidas
por la costumbre,
de las que han germinado grises notas
con lágrimas bebidas al ras,
me levanto.
De la noche sin luceros,
de los laberintos casuales
cuya consecuencia es el vacío,
de las mínimas oportunidades
en máximos fracasos,
de los libros santos que al enemigo humillan,
me levanto.
Por enésima vez tomo las cuentas
y en extraños idiomas te canto, Dios,
para que alivies mis heridas.
Pero no.
Por enésima vez, también, me levanto de ti.
Caeré.
De nuevo.
Mi epíteto es la derrota.
Y me levanto: orgullo.
Mi canto persiste,
espía la victoria.
El silencio me recibe,
callan en lo Alto y en lo Bajo;
el infinito es vacío.
Y a cada caída, con más furia levanto el rsotro.
Derrota segura:
hacer bella a la Muerte hermana.
De aquellas regiones tan conocidas
por la costumbre,
de las que han germinado grises notas
con lágrimas bebidas al ras,
me levanto.
De la noche sin luceros,
de los laberintos casuales
cuya consecuencia es el vacío,
de las mínimas oportunidades
en máximos fracasos,
de los libros santos que al enemigo humillan,
me levanto.
Por enésima vez tomo las cuentas
y en extraños idiomas te canto, Dios,
para que alivies mis heridas.
Pero no.
Por enésima vez, también, me levanto de ti.
Caeré.
De nuevo.
Mi epíteto es la derrota.
Y me levanto: orgullo.
Mi canto persiste,
espía la victoria.
El silencio me recibe,
callan en lo Alto y en lo Bajo;
el infinito es vacío.
Y a cada caída, con más furia levanto el rsotro.
Derrota segura:
hacer bella a la Muerte hermana.
miércoles, 11 de febrero de 2015
Dos silencios
Soy una sombra entre tantas,
soy ilusión.
Soy el eco de un canto olvidado,
mínimo,
gris
—el tiempo mismo ignora
si el canto fue alguna vez bello:
hoy es vacío.
Soy el reflejo de un instante,
luz que a nadie lumbre,
cuerpo olvidado por las valquirias cegadas de otro resplandor.
Soy opaco.
Soy soledad.
Mas te busco.
En las noches de luna, donde ella no viaja,
te busco;
en los minutos primeros, que todos obvian,
te busco;
en los sueños oscuros, que todos olvidan,
te busco.
Una soledad que busca a otra
en cada gota de lluvia
que cae por accidente
o en cada palabra ignorada
de un discurso maravilloso
y espero encontrarte.
La suma de dos silencios hacen suspiro.
soy ilusión.
Soy el eco de un canto olvidado,
mínimo,
gris
—el tiempo mismo ignora
si el canto fue alguna vez bello:
hoy es vacío.
Soy el reflejo de un instante,
luz que a nadie lumbre,
cuerpo olvidado por las valquirias cegadas de otro resplandor.
Soy opaco.
Soy soledad.
Mas te busco.
En las noches de luna, donde ella no viaja,
te busco;
en los minutos primeros, que todos obvian,
te busco;
en los sueños oscuros, que todos olvidan,
te busco.
Una soledad que busca a otra
en cada gota de lluvia
que cae por accidente
o en cada palabra ignorada
de un discurso maravilloso
y espero encontrarte.
La suma de dos silencios hacen suspiro.
jueves, 5 de febrero de 2015
Verba amoris
¿Qué eres?
Vaga tu silueta, se pinta en las sombras
de un cuarto oscuro y frío
donde la luz es un líquido que flota y pinta signos admirables
e incomprensibles:
los símbolos de tu nombre.
Te leo.
Eres un sueño incorpóreo de plata y noche,
un aroma fantasma de rosas y guerra,
una estrella fija más allá del infinito.
En ti se vierte todo,
todo de ti emana;
te sometes a Dios
y también lo derrotas,
te descubres en una palabra y
también te ocultas en todas;
nada te define
y el silencio lo hace.
Eres la nada y el infinito.
Tu mejor lugar es la noche
es poesía
es la luna
es la batalla
es la flor.
Eres canto,
lágrima
y pluma;
divinidad.
Vaga tu silueta, se pinta en las sombras
de un cuarto oscuro y frío
donde la luz es un líquido que flota y pinta signos admirables
e incomprensibles:
los símbolos de tu nombre.
Te leo.
Eres un sueño incorpóreo de plata y noche,
un aroma fantasma de rosas y guerra,
una estrella fija más allá del infinito.
En ti se vierte todo,
todo de ti emana;
te sometes a Dios
y también lo derrotas,
te descubres en una palabra y
también te ocultas en todas;
nada te define
y el silencio lo hace.
Eres la nada y el infinito.
Tu mejor lugar es la noche
es poesía
es la luna
es la batalla
es la flor.
Eres canto,
lágrima
y pluma;
divinidad.
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