jueves, 30 de agosto de 2012

Nada


Nubes grises en cielo. Un sueño pesado,
mudo, ciego. El tiempo estancado
a lo lejos, silencio. Surcos en la tierra
que están secos. Y flores. Desnudas,
sin pétalos.

Tus ojos cerrados que callan.
Estrellas apagadas por la noche misma
que nos rodea y nos tapa la boca
y nos ata las manos. Inútiles nuestros brazos
no intentan siquiera un abrazo.

Sin saberlo, nos asfixiamos.
Pueden más los labios sellados, pensamientos
hacia otros lados. Pueden más los infinitos pasos
que el vacío siempre traza

vacío

abismo

nada

no hay siquiera viento que nuestro frío apagara


pues ni el frío, ni eso, pasa.

lunes, 21 de mayo de 2012

Soneto II -Pequeña 'Ars Poetica'-


Beatriz, divina exaltación del Italiano,
la musa de aquella homérica odisea
que con infinitos colores me bombardea:
tú, mujer, tormenta perfecta, canto de piano.

Flor de Petrarca y del Quijote, Dulcinea,
locura, invade mi espacio: guía mi mano
a lo profundo del gozo y llanto humano.
Inspiración completa que en lo alto ondea.

Ay, mujer, elíxir del poeta, en tu plano
dejas besos lejos, inconexos al aeda
que llora a su Helena, muerto el mar troyano,

y busca ideal romántico, nombres corea:
princesas o reinas, en su balcón, ¡Julieta! No.
En tinieblas, polvo. El poeta cabecea.


jueves, 17 de mayo de 2012

Soneto I

Acompañas entonces mis erráticos pasos
dándole frescura a mi locura que se oculta,
a veces, y se ocupa de apagar esos rasgos
tristes, cansados, grises: lloran suerte injusta.

Reciben mis brazos tu momento catártico,
comprendo, aconsejo; entonces juego: verso.
Corazones que laten en un canto rítmico,
abismo reducido veo, es tiempo: beso.

Arrojo un día flores, doce, a tu ventana
de bronce, las recoges y preguntas, voz dulce,
quién merece tal magia, suave voz de campana

que al amor mismo mata, sus palabras conoce.
'Tú, princesa', yo digo, 'rima sin ti es vana'.
'No', lloras, devuelves la rosa. Muere, no luce.


jueves, 26 de abril de 2012

Tus alitas


Tus alitas, ángel,
criatura de luna, de lluvia,
fiel retrato de dulzura
que espera, aún, el antes.

Ahí sangra, todavía,
la dolorosa herida,
y tus alitas se manchan,
lloran, atrás buscan
la olvidada alegría.

Te miro, sufro.
No te digo para que no remontes el vuelo
y no te vayas,
y no te vayas,
no quiero que caigas:
tus alitas, princesa, no están sanas.

En silencio, un consuelo,
amor, quiero darte.
En silencio amor,
para no enamorarme.
Callado, tierno ángel,
para no despertarte,
cuando duermas y sueñes
con tus alitas en el cielo
y adiós, adiós, diré yo luego
Abrazo, consuelo, te vas sin mi recuerdo
volando, sonriendo,
sin miedo.

Sólo quedará una pluma, de tus alitas, que conservo. 

martes, 3 de abril de 2012

IN MEMORIAM


Ocho tazas de café cierran la puerta
de mis sueños a tu presencia,
pues bebo para no soñarte
más despierto, no dejo de recordarte.

Cada noche lloro en silencio
en la miel de mi mundo íntimo,
donde, en el detalle mínimo,
te revelas en momento místico.

Asaltas el endeble castillo
e irrumpes en mi fantasías de niño:
tomas mis manos entre las tuyas
y, con esa voz suave, mi sueños arullas.

Despierto, encuentro tu aroma
que humilla la blanca rosa,
escucho tu voz cuando el reloj marca
con melancolía las eternas horas
donde mi sombra sin tu sombra
agoniza, agoniza viendo las olas
de mi llanto, que te añora. 

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