miércoles, 24 de septiembre de 2014

Canción para cuando mires llover por la ventana

Llueve, y cada gota que resbala
tras el cristal de tu ventana
es una efímera palabra
de lo que siempre quise decir.

Mira cómo se aprieta al cristal,
intentando agónica adivinar
si es un suspiro lo que dice tu mirar
pensando en lo que siempre te quise decir.

Llueve, mira, yo sé que no disfrutas
al cielo llorando en mi nombre,
esa incómoda humedad que asusta,
ese río sucio que tanto corre;
yo sé que ese llanto cala hondo:
devora el calor, nos deja tan solos;
yo sé, lo sé, pero mira, sabe
que cada gota que cae tan suave
es todo lo que siempre quise decir.

No, no salgas a la feroz cortina
del agua oscura y contaminada;
no, basta con que abras tantito
la ventana, así, sólo un poquito.
Que tu mano, la dulce yema de tus dedos,
capture dos o tres rebeldes gotas
y lleve, pues, a ellas a tu boca…
perdón si es demasiado osado el beso
pero ahí está todo el peso
de todo aquello que te sueño decir.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

Dime

Dime si la aureola de tu brillo no es importunada por las petulantes sugerencias de otros autonombrados soles que te quieren seducir. Dime si no evades tímida su órbita, tú demasiado noble para violar los principios newtonianos de la cortesía. Dime si no desearías dejar de correr, precipitada por la gravedad ineludible; dime si no quisieras descansar, reposar y dejar que tu polvo descienda lentamente como quien llora agradecido la paz. Dime si no quisieras ser una estrella fija que alimenta y se alimenta de sus hermanas, que alumbra y es alumbrada por un nauta —bella palabra— que se enamoró de tu luz. Dime si no quisieras cerrar los ojos y dejar que pisara tu celeste cuerpo la mirada de quien te observa apenado de verte, de quien te besa en silencio y despacio en garabatos que traza en las nubes, pensándote. Dime si no quisieras acostarte y ver pasar en el cielo los símbolos astrológicos que unan tu nombre con el de quien se arrima quedito a tu fulgor.

Viajé desde el centro de un infierno de adjetivos impronunciables, de un calor sin sol, de un frío sin luna. Viajé cerrando los ojos y esparciendo brochazos negros a mis pies, deseando caer y ser parte de los condenados aderezados de cobardía. Viajé en lenguas desconocidas por el corrupto latido de mi corazón envenenado, por dialectos y acentos ajenos que coronaran el pecado de desaparecer cuando la guerra no había terminado. Viajé lejos de la espada, el escudo, de mi filosofía bélica y dejé un beso a medias, un beso de buenas noches, puedes dormir ya. Viajé y miré a los cielos y vi luz; recordé.

Dime si no quisieras que el paraíso se colmara de flores sonrojadas de tanta poesía. Dime si no quisieras leer el mismo el libro a la sombra del mismo árbol. Dime si no quisieras la idealización de dos rimas, de dos sueños, de dos rumbos que se hacen uno y se confunden porque apuntan hacia la misma dirección. Dime si el camino que traza el ángel desconocido no unió ya tu órbita con la errante vía del navegante agradecido de encontrarte. Dime si allá en el Cielo, Dios no ha tallado ya en la piedra inamovible, los nombres que se habían estado esperando…


Dime, dime sí. 

sábado, 30 de agosto de 2014

A la gloriosa donna de la mia mente

«Noi ti preghiamo che tu ne dichi ove sta questa
tua beatitudine». Ed io, rispondendo lei, dissi
cotanto: «In quelle parole che lodano la donna mia»
(Vita Nuova, XVIII)

Solmene y lento,
triste;
mi andar es el reflejo plateado
de un alma que se refugia en el destierro.
Es el campo que acoge mis pasos
un mar áspero y rugoso,
sin flores que sostengan la esperanza
alimentada de tus lúcidos instantes;
es un cementerio de ideologías
que se confunden cuando hablan,
se anulan, sombra de sombra,
vacío cósmico del silencio.
Mas entre tanto lacrymosa y kyrie,
lux aeterna es tu brillo que no olvido;
tú, gentilissima Estrella,

quien sobre esta muerte que vivo,
del Empíreo tu mera noticia
me hace sentir que, acaso, sonrío. 



jueves, 28 de agosto de 2014

Sencillez

Todo debería ser sencillo:
no más de cuatro o cinco líneas
y una sola idea clara
directa
limpia.

Pero soy yo y soy cobarde
—y la poesía es un acto cobarde
que disfraza en imágenes turbias la verdad—
y ni siquiera escribo tu nombre
en esto que tampoco es poesía;
soy yo y no puedo decírtelo fácil,
a corazón abierto,
de frente,

porque como tú también yo tengo miedo
de lo que venga después.
Y es absurdo y ridículo tener tanto miedo
de mostrar el alma,
de rajarse el pecho
y mostrar impúdico el latido
que deletrea una y otra vez
la cantidad incontable

de cuánto nos queremos.

martes, 19 de agosto de 2014

Matemática Jonnhy Walker

Keep walking.
No te detengas, sigue.
Continúa, cómete uno a uno
los espacios del 0 al entero inmediato.
Aplasta con el pie desnudo
cada rendija miserable de números comprimidos.
Pero no pares, avanza.
Sal del espectro matemático en donde sigues tendiendo a la nulidad.
Omite el stop rojo y hexagonal.
Camina hasta destrozarte los pies
y que cada número que conquistes se tiña de tu rojo.
Keep walking.
Agota la razón y tus sentidos
en la ya de antemano perdida lucha
por querer llenar todos los espacios
para trascender del infame 0, al miserable 0.1


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